Blog, Lo bello y lo útil
Lo bello y lo útil
Por: Tomás Sepúlveda
Desde mi perspectiva, tanto la película Baraka como las ideas de Octavio Paz plasmadas en “El uso y la contemplación sugieren que el verdadero valor de lo que creamos reside en fusionar lo práctico con lo estético. Inicialmente, Paz argumenta que la artesanía existe en un ámbito donde la utilidad y la belleza se entrelazan, y donde la reflexión juega un rol crucial. Adicionalmente, Baraka ilustra, mediante sus secuencias visuales, el recorrido de la humanidad entre lo sagrado y lo fabril, dejando ver la pugna entre propósito y meditación. Estos dos puntos de vista nos llevan a pensar que la arquitectura, similar al cine contemplativo, va más allá de solo solucionar problemas, y que busca más bien ofrecer un lugar para la fantasía y el pensamiento en la existencia humana.
La primera idea, inspirada en Octavio Paz, plantea que la artesanía actúa como un puente entre lo práctico y lo estético. Paz señala que, al contrario del producto industrial —donde la utilidad domina a la apariencia—, la artesanía incorpora el deleite y la creatividad a los objetos que usamos a diario. Un claro ejemplo es el cántaro que, además de contener agua, sirve para exhibir un clavel, mostrando cómo la simple observación transforma lo funcional en un gesto poético y social. Esta noción es crucial para la arquitectura, pues al proyectar un lugar no es suficiente con cubrir necesidades técnicas; también se requiere infundirle un estilo que invite a la vivencia estética y colectiva. De esta manera, la arquitectura se transforma en una suerte de artesanía de grandes proporciones, donde cada elección constructiva puede generar nuevas opciones de contemplación.
La segunda idea, inspirada en la película Baraka, plantea que el cine tiene el poder de mostrar esa lucha entre lo práctico y la reflexión en el mundo de hoy. Las escenas que retratan antiguos ritos demuestran cómo las culturas de antaño incorporan lo sagrado y lo estético en su día a día. Por otro lado, las tomas de factorías, urbes repletas y faenas automatizadas exponen un mundo dominado por la mera funcionalidad, donde el individuo aparenta ser solo una pieza. Este choque manifiesta lo que la arquitectura debe impedir: transformarse en simple edificación vacía de alma. La cinta nos hace ver que, como futuros arquitectos, debemos procurar que nuestros diseños sean sitios para detenerse, meditar y conectar, y no solo lugares que solucionen problemas técnicos.
Para finalizar, tanto en la obra de Octavio Paz como en la cinta Baraka, se pone de manifiesto que la arquitectura, si aspira a preservar su esencia humana, debe ir de la mano de la reflexión. La artesanía nos muestra cómo la creatividad puede transformar lo práctico en algo hermoso, y Baraka nos muestra que la introspección nos rescata de un mundo regido por la mera funcionalidad. Desde mi perspectiva como estudiante de arquitectura, considero que nuestro desafío reside en conseguir que cada diseño responda a una necesidad y, a su vez, amplíe el horizonte mental y temporal de sus usuarios. De este modo, la arquitectura se transforma en un nexo entre lo útil y lo estético, entre la edificación y el arte, entre lo ordinario y la opción de trascender.
Comentarios
Publicar un comentario